Uno de los dones mas buscados por la raza humana es poder ver el futuro, cientos de historias, películas y novelas tienen como protagonistas personajes que pueden hacerlo y son muchas las emociones que acompañan éste deseo como la ansiedad, curiosidad, ambición, interés, atracción. Aunque para algunos no es mas que una quimera o un déjà vu, para otros es una realidad que justifica su búsqueda y necesidad.
Saber lo que pasará al final del día , mañana, en una semana o en años podría suponer ventajas pero añadiría una carga pesada, restaría acciones para lograr metas y avanzar, pensar en ello me recuerda a Elena, una dama de 80 años y conocida en el pueblo por ser una mujer elegante, regia, con buenos modales, una eterna sonrisa y una mirada firme además de ser el tipo de persona que «sabia todo» del poblado. Doña Elena había sobrevivido a su esposo y 3 hijos y a su cargo una nieta de 10 años, cada mañana paseaba por la pequeña laguna alimentando a las aves, las cuales tenían un nombre que Elena le había asignado y parecían reconocerlo cuando les llamaba. Elena afirmaba ver el futuro.

Elena parecía estar preparada para todo, al menos eso creían sus amigos desde hace cuatro décadas cuando un fin de semana los sorprendió festejando una improvisada pero bien lograda fiesta en honor a su esposo, no era su cumpleaños ni una fecha especial , ella solo quería que todos compartieran con el, durante la celebración dio un discurso de lo feliz que era con su esposo y lo privilegiada que era , se aseguró que él bailara con la mayor cantidad de vecinas posibles y que cantara, luego se las arregló para viajar unos días con su amado compañero. Dos semanas después Elena recibe una llamada del trabajo de su esposo donde le notificaron su muerte a causa de un accidente laboral.
En el sepelio compartió unas breves palabras donde afirmaba estar tranquila porque sabía que su esposo partiría aunque no sabia como ni cuando y desde el momento en que lo supo se dedicó a hacerlo feliz, un gran silencio reinó en el lugar por minutos, ella prosiguió, «no es que supiera exactamente el futuro sino que un día al despedir a mi esposo una mañana cuando se marchaba a su trabajo observé su guapa y angelical mirada y un escalofrió se apoderó de mi cuerpo porque pensé ¿ y si un día lo pierdes? ese día yo decidí que jamás lo perdería, que lo haría feliz y que pasara lo que pasara él estaría presente cada día de mi vida.

Durante muchos años Elena parecía estar prevenida para las situaciones difíciles que le tocó vivir y aunque los vecinos insistían en su creencia que ella podía ver el futuro, ella siempre afirmaba que ver el futuro es preparase para tiempos buenos y malos, para emergencias, para perderlo todo y volver a empezar y especialmente para que pase lo que pase el amor y el cariño siga intacto.
Sabiendo que un día o en segundos todo puede cambiar ¿ que previsiones debemos tomar para estar preparados para las vicisitudes de la vida? tener un seguro de salud, de vida, un fondo de emergencias, mantener en orden nuestra economía, un almacén de comida, agua y medicina. Aprender idiomas, oficios, desarrollar habilidades aparte de los estudios académicos, dominar técnicas de primeros auxilios, tener actualizados nuestros datos y mantenernos al día en los acontecimientos de la zona geográfica donde vivamos es más importante que predecir, adivinar o saber el futuro porque un cosa es un presentimiento , palpito o premonición que pueden volverse reales y otra es saberlo con exactitud .
Así que dejando el lastre de saber lo que pasará en el futuro la mejor manera de prepararse mientras llega es viviendo el presente de manera organizada, aprovechando las habilidades, fuerzas, talentos y conocimientos, decidiendo tener una buena actitud ante los cambios que finalmente es lo único seguro en la vida; el cambio.